Diego Campillo tiene el honor de haber convertido el penal más extraño en la historia de Chivas de Guadalajara. A pocos resultara familiar el nombre, pero se trata de un futbolista de que ahora hace vida en el CD Tapatío y que en el año 2019 regaló una jugada de las más surrealistas en el balompié mexicano cuando jugaba con la sub-17 de los rojiblancos.

Fue en la jornada 13 de la Liga MX ante Lobos BUAP. El resultado final fue un categórico 6-1 en favor de las Chivas, pero por disposición de las autoridades superiores, y como una regla que no estuvo exenta de polémica, tras el final de cada compromiso se debe disputar una tanda de penales que otorgará un punto extra al vencedor.

 

La medida responde a la intención de foguear a los juveniles desde fuerzas básicas para que se relacionen con la tensión que genera una definición desde el punto penal. Ya en materia del caso citado, Campillo fue el primer cobrador del Rebaño en aquella situación atípica para el futbol mexicano.

El impacto al balón fue tan fuerte que su remate se estrelló con el poste superior del arco, no obstante, y ya cuando volvía con cabeza gacha por su fallo, y el golero rival celebraba la ventaja momentánea con la pasividad que genera el triunfo, el esférico hizo un 'raro' en el aire y volvió sobre sí al mismo punto y terminó incrustándose en el arco para dar válido el tanto.

La reacción de incredulidad vino de ambos lados: uno no creía lo visto y desconocía si celebrarlo, mientras que el otro reclamaba a gritos al árbitro al considerar que el balón ya no estaba en escena, por lo que no ponía dar como válido el gol. Sin embargo, la regla aclara que el balón debe estar completamente detenido para dar como finalizado el cobro.