La ley de austeridad intentará que florezca el vergel del Guadalajara. Jorge Vergara, propietario del club, cerró la cartera dando un portazo a nombres importantes para el equipo.Le apuesta a la tradición y a los jóvenes que tiene, pues Chivas acumula un año sin liguilla y no puede perder más tiempo.
Su gira por Europa no fue tan productiva en cuanto a emociones e ilusiones como la del América por Estados Unidos, a pesar de que Hans Westerhoff les visitó para desearles suerte.
Abren fuego con el Toluca, la primera prueba para Paco Ramírez, un técnico impuesto por la pareja presidencial que no termina de convencer a los millones de aficionados rojiblancos.
Dicho sea de paso, será el torneo en el que más se note el divorcio entre la afición y la directiva. Muestras revolucionarias y de hoguera a la entrada del club matizaron la pretemporada en la que Vergara inmutable y dictatorial, restó importancia al cambiar el escudo del equipo. Cosas de estética, de imagen superflua finalmente.
En lo colectivo lo preocupante para las Chivas es que su sistema de juego no es parecido al puntilloso y veloz acarreo del balón que los definía con Efraín Flores y andan errantes en ese aspecto.
Mucha presión para un joven entrenador que tiene un burel enfrente y apenas un trapo rojo para torearlo.
Foto: Mexsport
Fuente: Excélsior
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