Los jóvenes del Rebaño Sagrado aguantaron la presión de Vélez Sarsfield y aunque perdieron por 2-0 en Buenos Aires, lograron avanzar a la siguiente fase de la Copa Libertadores gracias al 3-0 conseguido la semana pasada en el Jalisco.
El Estadio José Amalfitani, ubicado en el barrio de Liniers de la capital argentina, recibió a Chivas con un ambiente de fiesta, en el que los locales pretendían lograr una remontada histórica ante su público. Sin embargo, no contaban con que enfrente habría un equipo que si bien apenas rondaba los 23 años de edad promedio, no se dejó amedrentar por el entorno y pudo aguantar hasta el final para llegar a cuartos de final.
Lo cierto es que el Guadalajara comenzó el partido con mucho nerviosismo y apenas al tercer minuto de juego recibió un golpe muy peligroso con el gol del uruguayo Santiago Silva, quien de cabeza desvió el esférico tras un centro por izquierda de Maximiliano Moralez.
Los juveniles del conjunto tapatío estaban contra la pared y por varios minutos fueron presas de su nerviosismo y del agobio del equipo local, así como de su hinchada, que empujaba en el “Fortín” a su club en su año del centenario, en el que su prioridad era claramente el torneo continental.
Durante el primer tiempo Chivas no podía salir de su territorio y la pelota prácticamente no le llegaba a sus únicos puntas, Omar Arellano y Omar Bravo, que cuando recibían era de espaldas al arco rival y muy incómodos, lo que le negaba al cuadro rojiblanco la posibilidad de aguantar la pelota lejos del arco.
Sin embargo, con el correr de los minutos el “Rebañito” fue diluyendo la presión con un parado sólido que rechazaba todo y con un Liborio Sánchez que supo atajar algunos disparos a quemarroma y de larga distancia. El público se fue escuchando cada vez menos y los juveniles del Guadalajara fueron agarrando más confianza.
En la segunda mitad el desarrollo del juego fue similar, con un Vélez volcado hacia el frente pero ahora con menos orden y cada vez más impaciente, con lo que la defensa de Chivas integrada por Miguel Ponce, Omar Esparza, Mario de Luna y liderada por Héctor Reynoso, podía solventar las aproximaciones de los argentinos, que cuando superaron esta barrera se encontraron con Liborio o con sus propias imprecisiones.
Cuando el final se acercaba y el Amalfitani vivía una atmósfera de resignación, apareció un último empujón de los locales con el gol de Rolando Zárate, tras un centro altode Rodrigo López por la izquierda y una salida precipitada del joven arquero rojiblanco al minuto 89.
La hinchada local revivió y mientras el árbitro anunciaba cuatro minutos de compensación, los de Liniers se fueron al frente con todo, teniendo incluso un par de situaciones de peligro que terminaron con las salvadas de Sánchez y los rechazos defensivos.
Finalmente el tercero de Vélez no llegó y la escuadra tapatía dirigida por José Luis Real logró llevarse el pase a la ronda de cuartos de final, en la que enfrentará al ganador de Libertad de Paraguay y Once Caldas de Colombia.
A partir de ahora, Chivas tendrá que idear la manera de seguir compitiendo con lo que tiene en los dos frentes, ya que en caso de remontar el 2-4 ante el Morelia el próximo sábado en la liguilla mexicana, el equipo ya de por sí disminuido se tendría prácticamente que partir en dos para afrontar la Libertadores y el torneo local.
Redacción ChivasPasión.com
Foto: Mexsport