Bien dicen que hay de clásicos a clásicos; el tapatío es muy especial, por tratarse del más añejo en el futbol mexicano, pues nació en 1916, muchos años antes del ahora Clásico Nacional entre Chivas y América.

El clásico tapatío encierra pasión, orgullo y rivalidad a un alto nivel. Mientras que el equipo rojiblanco siempre ha estado integrado únicamente por jugadores mexicanos, el rojinegro ha tenido nacionales y extranjeros, en sus inicios era más de ingleses, circunstancia que ya de por sí picaba el orgullo de Chivas, lo que por momentos traspasó el deportivismo entre ambos bandos en la cancha.

Cuentan los expertos que para los integrantes de Chivas (club fundado en 1906) era chocante saber de los contrarios, ya que además de hablar inglés eran arrogantes, refinados y jugaban muy bien al futbol. Por esa razón, en la época amateur el Atlas (nacido en 1916) no paró de ganar títulos de 1917 al 21. El saberse por encima, daba pie a las burlas sobre el acérrimo rival y las ofensas entre ambos se hacían cada vez más pesadas.
LOS “MARGARITAS”

Por el orgullo herido de Chivas surgió el mote de “margaritas” para los integrantes del Atlas, a quienes tachaban de “mariconsitos”, cuando realmente se sentían unos Zorros, los amigos del balón, los niños catedráticos por su buen toque. “Lo de margaritas nunca se lo podrán quitar”, dijo alguna vez Jaime “el Tubo” Gómez, recalcitrante chiva y enemigo de los rojinegros.

No pasó mucho tiempo para que la tortilla se volteara, el Guadalajara poco a poco sumó triunfos y se hizo de más adeptos, sobre todo por estar formado por puros mexicanos. El Atlas quiso copiarle algunos aspectos, como el de jugar con puros nacionales para regresar a los primeros planos, pero no tuvo éxito.

La costumbre daba un giro, en tanto la rivalidad crecía y crecía. Los partidos ya eran verdaderas luchas sin cuartel.

La historia del Clásico Tapatío ha vivido de todo: victorias memorables, derrotas humillantes, peleas inolvidables y goles de todos colores y sabores.

De acuerdo a la historia, la peor bronca ocurrió el 12 de mayo de 1957, cuando el partido lo ganaba el Atlas por 2-0. Los rojiblancos no aguataron las burlas y comenzó la pelea; la policía tuvo que intervenir, aunque al final siguió el encuentro con un jugador fracturado y otro expulsado. Como en las fiestas de pueblo, “si no hay sangre no hay fiesta”, solía decirse en aquellos tiempos cuando sucedían tremendas trifulcas entre ambos bandos.


ONCE POR UNO

Hoy en día, todavía se presta a las burlas que el Atlas únicamente cuente con un título en el plano profesional, ese que consiguió en la temporada 1950-51. De esta manera, el chiverío se los recuerda: “Después de 1951 el hombre pisó la luna, cayó el socialismo, el PRI dejó el poder, México (Sub-17) fue campeón en un Mundial de la FIFA; en tanto, Chivas tiene 11 títulos y el Atlas uno”.

Pero las frases no dejan de fluir para aludir el encuentro de mayor tradición en Jalisco: “Un Clásico Tapatío, con margaritas”.

Muchos recuerdan la fotografía que apareció en un diario nacional el 25 de abril de 1955, luego de un clásico jugado en el Parque Oro: el Tubo Gómez, recargado en el marco de su portería, leía una revista, luego de ganarle un clásico más al Atlas. El título lo decía todo: “Las buenas costumbres nunca mueren”.

Fuente: Espndeportes.com
Foto: Mexsport

Déjanos tu opinión sobre la nota