Días después de pasado mi enojo y decepción, mi mente ha empezado a analizar de mejor manera lo que pude ver el domingo pasado en el llamado Clásico del futbol mexicano. Aún me es difícil comprender cómo un equipo tan limitado y falto de ideas como el América pudo exhibir de tal manera al Guadalajara. Sencillo: Éste último fue peor de desorganizado y seco de futbol que su odiado rival capitalino.

En este encuentro hubo dos cosas que me llamaron increíblemente la atención; la primera fue el parado de Chivas tan medroso y precavido, además de dejar a Arellano y Morales en la banca. Desde ese momento me di cuenta de que el equipo rojiblanco NO quería ganar este Clásico. Y la segunda fue que el América no aprovechó esa gran oportunidad que se le presentaba desde hace muchísimo tiempo en el que su rival estaba completamente entregado aún antes del silbatazo inicial. No sé si Chucho Ramírez y Raúl Arias aún no se den cuenta de que están sentados en los dos banquillos más calientes del futbol mexicano, ya que desde mi punto de vista, ninguno quería llevarse los tres puntos.

Desde que Chivas es propiedad de Vergara, siempre he estado en contra del manejo tan visceral y polémico que ha hecho, pero al menos me regocijaba del juego ofensivo y alegre que siempre mostraba la escuadra tapatía sin importar dónde jugara. Aveces no llegaban los resultados ya que en ocasiones goleaban y en otras salían goleados, pero el espectáculo estaba garantizado, lo cual siempre había generado respeto por parte de la prensa y los demás equipos…Y no hablemos de los Clásicos, siempre eran duelos de entrega total en los que Guillermo Ochoa aguantaba 90 minutos de incesante bombardeo en los que tenía que forzar sus cualidades al límite. Pero más allá de lo futbolístico, lo que más caracterizaba a ese equipo era precisamente algo que ahora ha quedado completamente muerto: el carácter.

Desde el 2003, han pasado infinidad de entrenadores en el Rebaño (Daniel Guzmán, “Yayo” y “Chepo” De la Torre, Azkargorta, Galindo, Westerhoff, Efraín Flores, Arellano), todos obligados a jugar de una manera que fuera afín a “la filosofía de Chivas” que tanto pregonaba Vergara; sin embargo a todas sus contradicciones le podemos añadir ahora traicionar esa “filosofía” al traer a untécnico que cuenta con un pasado muy allegado a Televisa y con un dominio a la perfección del llamado “catenaccio a la mexicana” que tanto caracterizó sus etapas por Necaxa y San Luis –eso sí, sacando algunos buenos resultados- y causó un estilo muypeculiar que lo hizo un consentido de la empresa televisora, aunque a veces también mal valorado por supuesto, ya que nunca lo dejó dirigir a su hijo predilecto: el América.

Por un segundo dejemos de lado el pasado y el estilo de Raúl Arias. Enfoquémonos en el partido desarrollado en el Estadio Azteca.

No sé ustedes, pero yo no vi por ningún lado al medio campo del chiverío. A la ofensiva todo eran balonazos al “Chicharito” y a Bravo –que por cierto la única que este último tuvo, se la regaló a las manos de Ochoa-. Y si a eso le sumamos la total displicencia a la defensiva en la que de no haber sido de la apoteósica actuación de Michel, estaríamos hablando de una humillante goliza a favor de los azulcremas.

El medio campo rojiblanco no es lo único que sigo sin encontrar… Tampoco sé dónde están Omar Bravo y Alberto Medina. Parece que siguen perdidos en algún punto del océano a la deriva sin la más mínima señal de vida. Pero eso no es lo peor de todo, sino el hecho de que nadie los trate de rescatar y sacar de ese letargo es lo realmente preocupante. Pareciera que el olfato goleador de Bravo se quedó a medio viaje de La Coruña y lo único que se trajo de España fue una tremenda carga de miedos y presión que contagió a su inseparable compadre a la ofensiva y poco a poco a todos los demás integrantes del equipo.

Chivas debe encontrar lo más pronto posible esa mística, esa actitud que lo caracterizaba y ese orgullo que lo hacían parecer invencible y diferente a los demás. Ruego como millones de aficionados que esto suceda.

Tengo fe como en cualquier naufragio, de que termine esta tempestad y se llegue a tierra firme… amada tierra firme.

Por Daniel Muñoz, aficionado del Guadalajara y colaborador de ChivasPasión.com
Foto: Mexsport