No capitán, tú no.

Si enumeramos las cualidades que representen el modelo a seguir de un hombre, tanto en lo personal como en lo profesional, me gustaría y me honraría basarme en Ramón Morales, jugador y persona de trato amable, sincero, de corazón chiva, honrado, profesional, aguerrido, con la personalidad suficiente para dar lo mejor de sí en cada juego.

No puedo comprender que Ramón salga por la puerta de atrás, echado del equipo, diciéndole que no entra en planes después de la pretemporada, ¿qué le pasa señor Vergara? ¿Quién se cree para correr al jugador más emblemático de Chivas de los últimos años?

Aún recuerdo y lo tendré siempre en mi memoria, el día aquel en que “Ramoncito” jugó con el brazo atado al cuerpo, destruido físicamente y con un 4-1 en la espalda, el Estadio Azul fue testigo de un acto de un jugador mágico, de un jugador diferente, de un verdadero guerrero, de esos que jamás se caen y su coraje, sus agallas, su interminable sed de lucha, todo eso nos encaminaríaa una remontada inverosímil que quedará ahí para los recuerdos de la nación chiva. Fue Ramón el artífice de esa hombrada, de ese resurgimiento de entre las cenizas.

Sus goles en la Selección Mexicana, aquel poema de gol ante Brasil en la pasada Copa América, hijo natural de la estirpe y la mística de los jugadores del Campeonísimo, todo un ícono que a muchos de nosotros nos ha servido para levantarnos día a día y luchar por lo que queremos, por lo que anhelamos y sabemos gracias al capitán, gracias a Ramón, que para triunfar en el partido llamado vida, tendremos que jugar aún sin un brazo, tendremos que tatuarnos los sueños en el pecho y siempre recordar que las cualidades que hacen a un hombre digno nos llevarán a obtener resultados. Ramón no es un futbolista común y corriente, es un ejemplo de vida y un modelo a seguir y de quien hemos aprendido una manera de afrontar nuestro partido más importante.

Ramón se tendría que ir de Chivas con un homenaje, con placas con su nombre, con sus hijos y su esposa dando una vuelta olímpica. Sería justo que Ramón fuera quien cargara la venidera doceava estrella. Ramón tendría que irse con el estadio lleno, con su afición coreando su nombre. Ramón tendría que tener un puesto de directivo en Chivas, Ramón es hombre de casa, Ramón NO es un tipo para exiliar a la fría MLS. Ramón no se merece eso y nosotros no merecemos contarle a nuestros hijos que la historia del capitán de Chivas terminó de manera tan penosa. Ramón, no te vayas nunca de Chivas.

Por Eduardo Daniel Jiménez, aficionado del Guadalajara y colaborador de ChivasPasión.com
Foto: Mexsport