Marco Fabián de la Mora nos ha acostumbrado a golazos increíbles, a jugadas de crack y a actuaciones memorables dentro de la cancha. Pero desgraciadamente también empieza a acostumbrarnos a tonterías y actos irresponsables que atentan contra su desarrollo.
El nefasto “festejo” que realizó el creativo del Guadalajara tras anotarle uno de sus tres goles a Estudiantes es una muestra, quizás la más desagradable, de que Marco Fabián no es un tipo muy inteligente. Lo es a la hora de jugar futbol, sin ninguna duda en eso a veces alcanza lo brillante, pero no cuando la pelota deja de estar en circulación.
Aclaremos, por si alguien aún no está enterado de lo sucedido, que Marco Fabián simuló darle un balazo en la cabeza a su compañero Alberto Medina, quien por cierto no escapa de esta estupidez al participar en la actuación con el papel de “asesinado”, en este desafortunado festejo de gol.
Qué nivel de inconciencia en este par de jugadores de Chivas, aunque en este caso el nombre del equipo es lo de menos, cualquier deportista profesional debe entender que es una figura pública y que es idolatrado por muchos niños y jóvenes, por lo que debe comportarse como tal, sobre todo cuando está siendo captado en televisión nacional por miles y miles de personas.
Ni hablar del “oportunismo” de este muchacho, que decide hacer este numerito cuando el país atraviesa una ola de violencia e inseguridad enorme. Qué poco tacto.
Posiblemente Marco Fabián sea un gran tipo, un buen amigo, gran compañero y una persona de bien. Posiblemente ese acto tan desagradable fue producto de una apuesta y una tontería por un videojuego, como él mismo intentó explicar. Pero de cualquier manera tiene que tener un poquito de inteligencia y madurez para darse cuenta de las consecuencias que puede provocar esa tontería.
El Club Guadalajara debe de tomar cartas en el asunto y no permitir que este tipo de cosas pasen con ninguno de sus integrantes. Llamarle la atención puede no ser suficiente, se necesita sancionar al futbolista y poner un ejemplo disciplinario que a su vez le ayude a su jugador a alejarse de estas irresponsabilidades.
No es la primera vez que la imagen de Marco Fabián se ve deteriorada. Previo a la Copa América, donde pintaba para ser un hombre importante en el ataque mexicano, fue parte del grupo de futbolistas suspendidos del equipo por la famosa fiesta en la concentración en Ecuador. Era su gran oportunidad de brillar a nivel internacional y por otra tontería se le escapó.
Marco Fabián debe entender que estos actos no le favorecen, por el contrario, lo perjudican y lo sacan de la escena donde debería de estar.
Por culpa de una tontería de mal gusto, mucha gente se está olvidando de los tres goles que anotó el sábado y de lo buen futbolista que es. Por su propio bien, tiene que madurar y enfocarse en jugar a la pelota, que es lo que mejor hace y dejar de lado cualquier otro tipo de actitudes para hacerse el gracioso.
Besa el escudo en la camiseta, tírate al piso, abraza a tus compañeros, haz un baile, levanta los brazos, corre como loco, salta lo más alto que puedas, haz una marometa, levanta el puño. Hay tantas formas sanas y auténticas de celebrar un gol, que no se entiende cómo Marco Fabián y Alberto Medina pensaron en que el suyo sería el más apropiado.
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Por Artemio Flores, columnista invitado de ChivasPasión.com
Twitter: @Arte_FloresMtz
Foto: Mexsport