El mexicano Ulises Dávila fue condenado en Sidney tras declararse culpable de su participación en un esquema de manipulación de apuestas en la A-League. La justicia australiana le impuso una multa económica luego de comprobar que intervino en la alteración deliberada de incidencias disciplinarias en partidos de su club, el Macarthur FC.
El mediocampista ofensivo formado en Chivas era capitán y portaba el dorsal 10, hasta que reconoció públicamente su responsabilidad días después de la sentencia. El mecanismo no apuntaba a modificar resultados, sino a algo más específico y difícil de detectar: las tarjetas amarillas.
Dávila se coordinó con un apostador colombiano identificado como “J Col” para realizar cerca de 50 apuestas en línea en las que pronosticaban que habría al menos cuatro amonestaciones en determinados encuentros disputados a finales de 2023. El foco estaba puesto en cinco partidos concretos.
Para asegurar el cobro, el mexicano acordó con dos compañeros —Clayton Lewis y Kearyn Baccus— que provocarían de manera intencional las amonestaciones. ¿Cómo? A través de acciones atípicas: empujones innecesarios, demoras evidentes para reanudar el juego o faltas lejos de zonas de riesgo. Movimientos que, analizados en conjunto, terminaron levantando sospechas tanto por su repetición como por el comportamiento inusual en las plataformas de apuestas.
¿Cuánto dinero ganó Ulises Dávila en apuestas?
El botín total rondó los 2.5 millones de pesos mexicanos. A cambio de su participación, Dávila habría pagado alrededor de 10 mil dólares australianos a cada uno de sus compañeros involucrados. Las alertas por patrones irregulares en las apuestas y lo forzadas de las infracciones detonaron la investigación que derivó en la suspensión de los futbolistas y, posteriormente, en el proceso judicial.
La carrera de Ulises Dávila
La caída resultó abrupta para un jugador que había encontrado estabilidad en Australia tras formarse en Club Deportivo Guadalajara y pasar por clubes de Inglaterra, Países Bajos, España, Portugal, México y Nueva Zelanda. En la A-League incluso fue campeón y distinguido individualmente. Lo que parecía la consolidación definitiva de una carrera internacional terminó marcado por un plan que cambió para siempre su reputación profesional.
