Bajo el mando de Gabriel Milito, Chivas se ha consolidado como uno de los equipos que mejor juega en la Liga MX, con un estilo ofensivo, intenso y dominante que ha puesto en serios aprietos a varios rivales. El caso más reciente fue Pachuca, que nunca encontró la forma de frenar al Rebaño Sagrado y terminó superado con claridad en el Estadio Akron.
Sin embargo, ningún equipo es perfecto y siempre existen aspectos por corregir, incluso cuando los resultados acompañan. En ese sentido, Ramón Morales levantó la voz para señalar un detalle que considera clave en el funcionamiento del Guadalajara, una opinión que ha encontrado eco en gran parte de la afición rojiblanca.
Durante una entrevista en un evento en el que participó como embajador del Mundial, Ramoncito elogió ampliamente el trabajo del equipo y el nivel de varios jugadores. No obstante, con respeto hacia Milito, advirtió que Chivas suele tener primeros tiempos muy fuertes, pero que en la segunda mitad baja de manera notoria la intensidad y se limita a administrar el partido.
“De repente ha sido, y lo digo con mucho respeto, lo que fue el primer partido (contra Pachuca): un gran primer tiempo y de repente el segundo no tanto. Entonces, a lo largo de su historia, el Guadalajara ha tenido muy buenos torneos y a la mera hora es donde ha faltado.”
Morales fue más allá y explicó que esta situación no solo se repite dentro de los partidos, sino que incluso se ha reflejado en torneos completos. De acuerdo con su análisis, el Guadalajara suele arrancar con gran ritmo y trabajo intenso, pero conforme avanza la competencia, especialmente en instancias finales, el equipo termina cayendo en rendimiento, motivo por el cual lanzó esta llamada de atención que considera un hecho y no una simple opinión.
El partido contra Pachuca fue el ejemplo de Ramón Morales, pero pasa lo mismo en varios juegos
Como ejemplo, Ramón Morales señaló el duelo ante Pachuca, en el que Chivas dominó ampliamente el primer tiempo, generó múltiples ocasiones claras y dos goles que incluso pudieron haber sido más. Sin embargo, con el marcador a favor y el control del juego, la intensidad disminuyó de forma evidente en la segunda mitad, etapa en la que el Guadalajara prácticamente dejó de generar peligro sobre la portería hidalguense.
