Matías Almeyda es una de las pocas personas que con un puñado de años marcó un antes y un después en la historia de Chivas desde el famoso Campeonísimo. Desde 1965 hasta 2015 hubo técnicos que ilusionaron con su forma de jugar y que lograron campeonatos, pero ninguno generó y selló a fuego su nombre como el Pelado en tres temporadas.
El viernes el técnico argentino hizo oficial su regreso a México casi 10 años después de su salida del Guadalajara, la cual fue para la directiva por la puerta de atrás mientras que para la afición por la puerta grande. Sin hacer escala por Jalisco, el Pelado habló con la prensa, se acordó de los chivahermanos, y le dejó un implícito mensaje a Amaury Vergara que la afición entenderá al señalar que ahora llega a un club que le demuestra cariño y confianza por su proyecto.
Muchas veces las relaciones no terminan de la mejor manera, pero en el futbol existe el mínimo agradecimiento y buenos deseos para el futuro de cada persona que pasó por una institución. El trato que recibió Matías Almeyda cuando decidió irse de Chivas fue vergonzoso porque ni José Luis Higuera ni Amaury Vergara decidieron estar a su lado en aquella conferencia y así con su presencia agradecer por lo que le dio al club.
El viernes el Pelado regresó a México, pero sin tocar puerta por Guadalajara y se presentó en Monterrey como nuevo técnico de Rayados. Allí mandó un mensaje a la afición rojiblanca, pero le dejó un recado a Amaury Vergara. “Pasaron muchos años. Esa afición sabe lo que han significado y significan para mí. Yo la hipocresía la dejo de lado y ese equipo es un equipo al cual quiero”, expresó. Y agregó: ”Hoy arranca una nueva historia y arranca con un club que me tiene confianza, que me demuestra cariño, que me demuestra en todo la planificación un cariño especial y vengo a darle todo lo que tengo”.
En esa declaración Matías Almeyda plantó bandera para marcar los valores con los que siempre se manejó en el futbol. Sin decirlo, dejó en evidencia que vuelve a México para ser técnico de una institución que no se cansó de buscarlo, que siempre lo tuvo en el radar cuando se iba un entrenador. Desde Guadalajara siempre se transmitió lo contrario. Indiferencia era lo que se escuchaba en las oficinas Verde Valle cuando un aficionado pedía al argentino luego de que fracasara un nuevo proyecto.
Da la sensación que esta situación de mínima se resolvía con una charla. Seguramente con un pequeño diálogo se hubieran sanado las diferencias para que en un futuro se vislumbre su regreso cuando no haya nadie que tenga la valentía como Gabriel Milito de agarre un hierro caliente como el Club Deportivo Guadalajara.
Hoy la afición de Chivas no extraña a Matías Almeyda porque en el banquillo tiene a otro argentino que con poco hace brillar al Rebaño Sagrado. Pero lo mira con cierta tristeza porque sabe bien que con esta directiva su vuelta no se va a dar. Se dice que estará al menos dos años como timonel de los regios. Esperemos que en ese periodo Amaury Vergara recapacite, le ofrezca un café y acepte el mate que le dé como respuesta. Y si no se solucionan las diferencias, que lo reciba con los honores que merece, que deje su ego y orgullo a un lado y baje al campo de juego del Estadio Akron a saludar al último gran pastor del Rebaño Sagrado.
