El gol de Armando González en el Clásico Nacional no fue uno más en su carrera. El tanto marcó otro capítulo de una historia que se viene escribiendo a fuerza de constancia, evolución y personalidad. La Hormiga volvió a marcarle al América como ya lo había hecho en el Apertura 2025, y reafirmó que atraviesa el mejor momento de su joven carrera: campeón de goleo, actual líder del torneo y pieza determinante de un Chivas que luce sólido, convincente y ambicioso.

A los 22 años, la Hormiga se ha convertido en una de las grandes apariciones del futbol mexicano reciente. No sólo por sus números, sino por la forma en la que asume responsabilidades dentro del campo. Su crecimiento también lo llevó a cumplir un sueño: debutar con la Selección Mexicana, donde ya sumó sus primeros minutos y empieza a perfilarse como un nombre a seguir de cara a la lista rumbo al Mundial 2026, metiéndole presión al seleccionador Javier Aguirre.

En ese contexto es que cobra todavía más valor su decisión de continuar en Chivas. Y es que el Hormigol finalizaba contrato en diciembre de este año y contaba con sondeos concretos desde el exterior. Entre los clubes que se acercaron para conocer su situación aparecen Celtic, Olympique de Marsella, Wolfsburg, además de Benfica, Real Betis, West Ham United y Bologna, sumado a que también habría otros equipos ingleses siguiéndolo.

Incluso, Rebaño Pasión pudo saber que gente del FC Barcelona se acercó a preguntar por él, una muestra del impacto que empieza a generar su proyección en el radar europeo. Más allá de ese interés, la Hormiga optó por priorizar su entorno, su proceso y el lugar donde se formó, convencido de que todavía tiene margen de crecimiento en Guadalajara.

La elección no fue casual. Desde el entorno del delantero entienden que está en un ecosistema ideal para seguir madurando, con continuidad, confianza y un rol protagónico. Bajo la conducción de Gabriel Milito, el Rebaño ha ganado sus seis partidos del Clausura 2026 y muestra una identidad clara, ofensiva y competitiva. En ese funcionamiento, Armando González es una pieza central, no sólo por sus goles, sino por su movilidad, su presión y su lectura del juego.

Así, mientras sigue ampliando su romance con la red —ahora también frente al América—, Armando González refuerza la idea de que su presente no es una casualidad, sino el resultado de decisiones pensadas. Eligió quedarse, apostar por su casa y consolidarse antes de dar el siguiente paso. Y hoy, Chivas y su afición disfrutan a un futbolista que no sólo marca goles, sino que simboliza un proyecto que ilusiona.