Matías Almeyda es uno de los entrenadores más queridos en la historia reciente de Chivas, no solo por los títulos que consiguió, sino por la forma en la que confió en el talento mexicano y apostó por los jóvenes. Su etapa en el club dejó múltiples historias que reflejan cómo buscaba impulsar a los juveniles tanto dentro como fuera de la cancha, marcando a toda una generación.

En una reciente entrevista, Isaac Brizuela reveló uno de los gestos más significativos del Pelado con las Fuerzas Básicas. Según contó, Almeyda prometía a jugadores Sub-20, Sub-17 y de Segunda División integrarlos una vez por semana a entrenar con el Primer Equipo, pero con una condición clara: debían estar estudiando.

De acuerdo con el Conejito, la exigencia era constante y muy específica: los juveniles debían mantenerse en formación académica, ya fuera cursando la preparatoria, una carrera universitaria o incluso aprendiendo un idioma. Esta disciplina tuvo un impacto real en sus vidas, ya que quienes no lograron consolidarse como futbolistas profesionales sí pudieron terminar sus estudios y construir un futuro fuera de las canchas.

En esa misma charla, Jürgen Damm también aplaudió la iniciativa de Almeyda, destacando que los futbolistas jóvenes suelen tener mucho tiempo libre, y que enfocar ese tiempo en el estudio ayudaba a mantenerlos concentrados y con una mentalidad más completa, evidenciando la visión integral que tenía el técnico argentino sobre el desarrollo de sus jugadores.

Ángel Zaldívar fue el gran ejemplo de esta política graduándose como Ingeniero

Uno de los casos más representativos de esta filosofía fue el de Ángel Zaldívar, quien además de consolidarse como delantero titular del equipo durante la etapa de Matías Almeyda, cursó la carrera de Ingeniería Industrial. El propio jugador compartió en diversas ocasiones sus avances académicos, hasta que finalmente se graduó en 2018, agradeciendo a Chivas por el apoyo recibido, convirtiéndose en un ejemplo claro del impacto positivo de esta política.