Jesús Orozco Chiquete se convirtió en uno de los canteranos más destacados que surgieron de Chivas durante los últimos años. Campeón en Fuerzas Básicas, titular en el primer equipo, seleccionado nacional y posteriormente vendido a Cruz Azul, el defensor construyó una carrera que parecía difícil de imaginar cuando era apenas un niño dentro de Verde Valle.

Durante una reciente charla en el podcast de Shaggy Martínez, Chiquete recordó que uno de los principales obstáculos que enfrentó durante su formación fue su físico. El zaguero explicó que en sus primeros años dentro de la cantera rojiblanca era considerablemente más bajo que otros jugadores de su posición, algo que llegó a ponerlo en desventaja dentro de las categorías juveniles.

“Yo tuve ahí un tema que me iban a correr por enanito. No era muy alto, estaba chaparrito para mi edad y ya jugaba de defensa central. Necesitaba altura y el que jugaba en mi posición estaba alto. Yo decía: ‘¿Cuándo lo voy a baquear? Nunca'”, recordó el ahora futbolista de Cruz Azul.

Sin embargo, lejos de quedarse únicamente en esa dificultad, Chiquete destacó el respaldo que encontró dentro de la institución. El defensor explicó que Chivas le proporcionó herramientas profesionales que terminaron siendo fundamentales durante una etapa clave de su crecimiento.

“Chivas me brindó las herramientas como la nutrición, suplementos y todo eso. Me ayudaron bastante. Me acuerdo que me tomaba un suplemento en la noche. No sé ni para qué era, pero me lo daban y yo me lo tomaba. En ese estirón empecé a comer ahí en el club, ya más formal: pollo, verduras, pasta y todo eso. Como que fue sumando”, explicó.

El paso de Chiquete Orozco por las Fuerzas Básicas de Chivas

Con el paso de los años, aquel problema físico quedó atrás. Chiquete comenzó a crecer durante la secundaria y fue avanzando por cada una de las categorías del Guadalajara. Primero fue bicampeón en la Sub-13, después pasó por la Sub-15, donde incluso fue utilizado como lateral izquierdo, y posteriormente se consolidó en Tercera División, donde también portó el gafete de capitán.

Su ascenso continuó en la Sub-17 y la Sub-20, categorías en las que volvió a levantar títulos y asumir roles de liderazgo. Ese recorrido terminó abriéndole las puertas del primer equipo, donde años más tarde se consolidaría como uno de los defensores más importantes surgidos de la cantera rojiblanca en tiempos recientes.