Luego de que el Comité de Competición ratificara la sanción de siete jornadas y desestimara la apelación presentada por Sevilla, el exentrenador de Chivas, Matías Almeyda, rompió el silencio y apuntó directamente contra la decisión arbitral. El estratega argentino no podrá sentarse en el banquillo durante un tramo clave de la temporada en LaLiga y calificó el castigo como “una injusticia total”.

“Es una injusticia total. Yo pago con las fechas, pero no lo acepto y no va a modificar mi pensamiento. Mi reclamo, excesivo, fue para preguntar lo mismo que me pregunto ahora: ¿por qué fui expulsado? No hay insultos. Una cosa es protestar una acción y otra es increpar o insultar. Eso, en mi caso, no existe. Para dibujar todo, dicen que patee la botellita. Es más sencillo juzgarme desde ese lugar”, expresó el técnico en conferencia de prensa, visiblemente molesto por la confirmación de la sanción.

Lejos de bajar el tono, el exentrenador de Club Deportivo Guadalajara fue más allá y marcó una postura firme hacia el futuro: “No hablaré nunca más con ningún árbitro, ni para bien ni para mal. No considero que sea la manera, pero evidentemente no puedo, yo no puedo. Otros por ahí sí, yo no. Me pondré un cubrebocas”, sentenció.

Los entrenadores que respaldaron a Matías Almeyda

El respaldo no tardó en llegar desde otros bancos de suplentes. José Bordalás, entrenador del Getafe, próximo rival, fue claro: “Está claro que no me gusta que sancionen a los entrenadores. En este caso, a un compañero y más con esa cantidad de partidos. Me gustaría que estuviera en el banquillo contra nosotros. Es posible que sea exagerado el castigo sin haber visto las imágenes. Estamos hablando de muchos partidos”.

En la misma línea se manifestó Iñigo Pérez, DT del Rayo Vallecano, quien cuestionó la severidad con la que se juzga a los técnicos: “Con los entrenadores la contundencia y las sanciones son desmedidas. No sé qué ocurrió con él y respeto al estamento arbitral, pero habría que bajar la contundencia con la que se sanciona a los entrenadores. Sería justo tratarles igual que a los jugadores respecto a las sanciones”.

Así, mientras cumple uno de los castigos más duros recientes para un entrenador en España, Almeyda no solo dejó clara su postura, sino que también encontró respaldo en el gremio.