El presente de Armando González no admite discusión. La Hormiga se convirtió en el gran referente ofensivo de Chivas y va camino a consolidar una temporada histórica, con la posibilidad concreta de pelear por el bicampeonato de goleo. Su impacto no solo se refleja en números, sino también en su influencia dentro del equipo y en su crecimiento sostenido partido a partido.
Ese rendimiento, sumado a su juventud y proyección, lo posiciona como uno de los activos más atractivos del futbol mexicano. En un contexto donde escasean los delanteros nacionales con gol y continuidad, la Hormiga aparece como una pieza codiciada, con margen de mejora y un perfil cada vez más seguido desde el exterior. Incluso, su nombre empieza a meterse en la conversación de cara al próximo Mundial, donde incluso podría pelear por un lugar como titular si mantiene este nivel.
Pero hay un elemento puntual que ayuda a explicar por qué su valor de mercado alcanzó los 15 millones de euros: ya hubo un club dispuesto a pagar una cifra incluso superior por él. En el mercado, ese tipo de señales no pasan desapercibidas y suelen funcionar como un respaldo directo a cualquier tasación.
En ese contexto fue apareció la oferta del CSKA Moscú, que puso sobre la mesa 20 millones de dólares por el delantero. Más allá de que el pago se planteó en plazos —y no en una sola exhibición como marca la cláusula—, la cifra sirve como referencia concreta: si una institución está dispuesta a invertir ese monto, el valor del futbolista deja de ser una proyección y pasa a tener sustento real en el mercado.
¿Por qué la Hormiga rechazó la oferta del futbol ruso?
A pesar de ese fuerte interés, el delantero optó por rechazar la propuesta y mantenerse en Chivas. Su decisión apunta a lo deportivo: pelear por el título de la Liga MX, seguir siendo protagonista y consolidarse como figura. Además, sabe que sostener este nivel podría abrirle puertas aún más importantes en el corto plazo, incluyendo la posibilidad de ganarse un sitio en la próxima Copa del Mundo.
