Un entrenador que marcó un antes y un después en Chivas en los últimos años a base de títulos fue Matías Almeyda. En diálogo con Rebaño Pasión, José María Garrido reveló que con el Pelado aún se podían ingresar al vestidor y hablar de táctica con el entrenador. A su vez, reveló que recibió un regaño porque dio a conocer los trabajos que iban a realizar en un pizarrón.
El Guadalajara es un club que da de qué hablar para bien y mal para cualquier medio deportivo. Las buenas noticias llevan a la afición a pensar que se puede ser campeón tras ganar torneos moleros y par de derrotas hace imaginar que se deben ir los jugadores, entrenadores y directiva que acaba de llegar.
José María Garrido utilizó una definición del periodista Raúl Guzmán al revelar cómo es cubrir el día a día de Chivas. “Raúl Guzmán, que también fue durante mucho tiempo reportero de Chivas, decía que esta es una fuente en la cual nunca te vas a aburrir porque siempre hay noticia de alguna manera u otra”, comentó.
Esa manera de comportarse que tiene Chivas se vivió con Jorge Vergara, a quien le gustaba que hablen mal o bien de su club pero que hable. A su vez, la máxima expresión de esta forma en la que se reinventa el Guadalajara fue con la llegada de Matías Almeyda, quien arribó cuando estaba Chepo de la Torre y fue una de las grandes primicias de Chema en su carrera.
“Me acuerdo perfecto, era septiembre del 2015, domingo a la mañana, y yo estaba mirando los primeros partidos de NFL acostado en la cama. Chivas venía de perder 2 a 1 con Tijuana el viernes previo, y empezó a sonar en Twitter desde Argentina un rumor. Matías Almeyda sonaba para Chivas, con (José Manuel) Chepo de la Torre todavía en el equipo. Perdía Chivas con Tijuana y al día siguiente empezaba el rumor”, recordó José María Garrido entre risas y que con colegas de Grupo Reforma del Diario Mural, Jesús Hernández y Carlos Rubio, no lo creían.
“Regresando a la escena del domingo a la mañana, yo viendo la televisión, me marca un hoy exjugador, Mauricio Romero. En ese entonces, era futbolista del equipo de Venados de Mérida en la división de ascenso. Me dice: ‘Güey, estoy en el aeropuerto de Ciudad de México, aquí varios compañeros del equipo son argentinos, fueron a saludar a Matías Almeyda y a los colaboradores de Matías que va volando a Guadalajara. Está haciendo escala aquí. Mira, te mando la foto’”, recordó Chema quien comentaba que al ver la fotografía entendía que ninguna persona viaja desde el otro lado del mundo a tener una entrevista, sino que a firmar.
Y añadió: “En ese momento me arranqué con los pocos recursos que tenía para grabar con el celular y a esperar, montándome en una guardia para ver cuánto tiempo pasaba. Veo que llega un vuelo a Ciudad de México y veo que primero sale Santiago Hirsig, que reconocí como el entonces representante de Matías, y dije: ‘Este viene con Matías’. A los 15 minutos sale Matías con 20 maletas, con todos sus colaboradores, y lo empecé a grabar. Matías, con la disposición que tuvo desde el día uno hasta el último, me dio una declaración de menos de un minuto: ‘Oye, Matías, ¿Cómo ves que vienes y no sé qué?’ ‘Ya listo para el reto’, ‘¿qué conoces del fútbol mexicano?’. Con eso estaba listo. Después, la imagen que se viralizó con Matías y todo su equipo y 20 maletas alrededor, me confirmó: ‘Este viene a quedarse’. Aplicamos una estrategia con el jefe de aguantar la publicación para no sacarla de una, porque si no la iban a tener todos. Lo primero que hicimos fue publicar las fotos de Matías en el aeropuerto de Ciudad de México cuando Matías ya estaba en su hotel. Dos horas después, sacamos que Matías Almeyda llegó a Guadalajara cuando otros colegas ya estaban montando la guardia en el aeropuerto de Guadalajara. Esa es la anécdota que más me llenó de satisfacción y me abrió la puerta con Matías para seguir con una gran amistad y contacto con él allá en Sevilla”.
El antes y después de Matías Almeyda en Chivas
Como marca la historia, Matías Almeyda llegó con un discurso en el que afirmaba que confiaba más en los mexicanos que los propios mexicanos. Su manera de sentir los colores por el Guadalajara fueron claves para ganarse a la afición y poco a poco controlar a uno de los vestidores más complejos del futbol mexicano.
“Recuerdo también que cuando se da su primer contacto con el plantel, hubo críticas para el club cuestionando por qué traían un técnico argentino que no conocía el entorno. Estando Matías en el estadio, en un palco, la gente le gritaban ‘¡Chepo, Chepo!’ apoyando al técnico que acababan de echar”, comentó Chema Garrido sobre los inicios de Almeyda en el Guadalajara.
A más de seis años de su salida, José María Garrido comentó que con Matías Almeyda fue un antes y un después porque se podía hablar con él y su cuerpo técnico de cuestiones tácticas. “En esa época todavía era abierto, todavía podíamos entrar a ver prácticas. Todavía te podías acercar con Matías a preguntarle cuestiones tácticas. Me acuerdo también que con los auxiliares podías acercarte a preguntar. Yo me acuerdo perfectamente que con los auxiliares era acercarte y preguntar: ‘Oye, profe, ¿es 2 3 1?’. Y te decían: ‘No, 4 2 1 3’”, recordó.
En la misma entrevista reveló que la buena predisposición del Pelado llevó a recibir un regaño por mostrar los trabajos de la semana. “El tema es que hoy no hay esa posibilidad de generar vínculos, pero con Matías sí lo había porque se abrían los entrenamientos. El jueves estaba cerrado porque era el día que hacía pelota parada. Me acuerdo una vez que dejaron un pizarrón; nos dejaron entrar para hacer entrevistas post entrenamiento y dejaron un pizarrón ahí a la vista de todos. Le dije a Elizabeth Ramírez, con quien trabajaba en la cámara en ese entonces: ‘Grábale, grábale para ver qué es lo que va a trabajar diferente’. Salió la nota y después me cayó el regaño de Matías. Pero bueno, pues es la chamba de nosotros; también saben a lo que se exponen”, cerró Chema con una sonrisa.
