Jaime “Pajarito” González es uno de esos nombres que viven en la memoria profunda del Club Deportivo Guadalajara. No fue el más mediático ni el más lujoso, pero sí uno de los más letales dentro del área. Nacido en un entorno humilde en Tonalá, Jalisco, hoy cumple 71 años y su historia representa la esencia del futbolista que se abre camino desde abajo: a base de esfuerzo, sacrificio y un instinto goleador que marcó una época en el Rebaño.

Su historia quedó marcada para siempre en la temporada 1980-81, cuando firmó una campaña histórica con 27 goles —24 en fase regular y 3 en Liguilla—, cifra que lo mantiene hasta hoy como el máximo anotador del club en un solo año futbolístico. Ese registro, que ha resistido el paso de generaciones, estilos y torneos, se convirtió en una vara de grandeza para cualquier delantero rojiblanco que aspire a dejar huella.

Más allá de los números, Pajarito representaba al “9” clásico: fuerte en el juego aéreo, oportuno en el área y con una lectura instintiva del gol. De hecho, fue el primer jugador del Guadalajara en marcar tres goles de cabeza en un mismo partido, además de consolidarse como uno de los grandes rematadores por esa vía en la historia del club. Su capacidad para definir en espacios reducidos lo convirtió en un referente ofensivo de su época.

Su vínculo con Chivas fue tan fuerte que incluso protagonizó un episodio poco común: en la temporada 1986-87, tras una serie de suspensiones en la plantilla, el entonces entrenador Alberto Guerra lo llamó para salir del retiro y ayudar al equipo. Pajarito aceptó sin dudarlo, en una muestra de compromiso que terminó siendo parte del ADN que tanto identifica al club.

Hormiga González va por su récord

En la actualidad, su nombre ha vuelto a escena por una poderosa razón: el momento goleador de Armando González. El delantero de 22 años atraviesa una temporada brillante y está a solo tres goles de igualar aquel récord histórico. Lejos de aferrarse a su marca, el propio Pajarito ha dejado en claro su deseo de que la Hormiga lo supere, porque si algo define su legado, es que siempre quiso lo mejor para el Guadalajara.