Los empates de la Selección Méxicana ante Portugal y Bélgica dejaron sensaciones encontradas: un equipo competitivo, capaz de sostenerse ante rivales de primer nivel, pero con limitaciones ofensivas que reavivaron críticas individuales. En ese contexto, Roberto Alvarado volvió a quedar bajo la lupa. Su bajo impacto en ataque alimentó cuestionamientos habituales, en una Selección que todavía busca piezas confiables de cara a escenarios de máxima exigencia como un Mundial.
Sin embargo, hay un aspecto menos visible que explica por qué sigue siendo considerado un valor importante en los planes de Javier Aguirre. Ante Portugal, su rol fue clave para contener a Nuno Mendes, uno de los laterales más desequilibrantes del mundo. Más allá de no tratarse de un duelo individual permanente, Alvarado cumplió una función táctica precisa: replegar, cerrar líneas de pase interiores y acompañar al lateral para evitar el dos contra uno constante. El resultado fue un rival activo, pero lejos de ser determinante por su banda.
Ese no fue un caso aislado. En antecedentes recientes, el Piojo también fue una pieza útil para controlar a futbolistas como Alphonso Davies, especialmente en partidos donde México priorizó el orden y la contención. Su disciplina para sostener la estructura, su lectura para temporizar y su esfuerzo para recorrer toda la banda lo convierten en un perfil confiable en contextos donde el error se paga caro.
Ahí radica el verdadero debate. En una Selección dirigida por Javier Aguirre, donde el equilibrio suele imponerse sobre el brillo individual, Alvarado encarna ese extremo táctico que garantiza funcionamiento aunque no destaque en los resúmenes. Su aporte sin balón, muchas veces invisible, puede ser un recurso valioso ante potencias en un Mundial. La pregunta, entonces, no es solo qué le falta, sino qué tan necesario puede volverse cuando el objetivo es competir, incluso sin dominar.
El último gol de Roberto Alvarado con la Selección Mexicana
Una de las cosas que más se le critica al Piojo cuando viste la playera del Tri es su poco impacto en el arco rival. Para encontrar su último gol con México hay que remontarse hasta las semifinales de la Copa Oro 2023, cuando ingresó desde la banca y selló la goleada por 3-0 ante Jamaica.
