Chivas visitó al Necaxa en un partido de suma importancia para sus objetivos tanto del torneo actual como de toda la temporada, ya que este encuentro podía definir si el Guadalajara alcanzaba el primer lugar de la Tabla Anual. Dicho liderato representa no solo un logro deportivo, sino también un premio económico cercano al millón de dólares para el club que termine en la cima, lo que aumentaba la tensión alrededor del duelo.

Sin embargo, el encuentro terminó envuelto en polémica debido a la actuación del árbitro Joaquín Vizcarra, quien apenas dirigía su décimo partido en Primera División y protagonizó varias decisiones cuestionadas. La jugada más discutida fue un penal no señalado sobre Bryan González, luego de que fuera empujado dentro del área cuando parecía tener una oportunidad clara de gol, acción que generó molestia inmediata entre jugadores y aficionados.

Ante este escenario, lo más probable es que la Comisión de Arbitraje de la Liga MX aplique el castigo habitual al silbante, el cual consiste en no asignarle partidos durante la siguiente jornada. No obstante, considerando que ya se trata del cierre de la fase regular y que el torneo pasado no fue considerado para la Liguilla, todo apunta a que podría quedar “congelado” hasta el arranque del próximo torneo.

Por otro lado, aficionados, analistas y periodistas especializados han solicitado que se revise a fondo la actuación arbitral, señalando que en este encuentro estaban en juego factores importantes como el premio económico de la Tabla Anual y la pelea por el liderato de goleo de Armando González. Debido a ello, no se descarta que la situación llame la atención de instancias superiores dentro de la Liga MX e incluso que se analice con mayor detenimiento el desempeño del silbante.

La mano de Raúl Martínez estuvo bien marcada y no era penal

Otra jugada que generó debate durante el partido fue la mano de Raúl Martínez tras un remate de Efraín Álvarez, acción que algunos sectores pidieron sancionar como penal. Sin embargo, en este caso, el defensor tenía los brazos en una posición considerada natural y el balón impactó directamente en su mano sin que realizara un movimiento para interceptarlo, por lo que, a diferencia del empujón sobre Bryan González, esta decisión arbitral sí fue considerada correcta dentro del reglamento.