Andrés García, exentrenador del Guadalajara Sub-23, construyó una carrera poco convencional que hoy lo tiene en uno de los destinos más atípicos del fútbol mundial: las Islas Maldivas. Tras su salida de Chivas, el español de 41 años apostó por un proyecto en crecimiento en Asia, muy lejos de los focos, pero con desafíos tan particulares como exigentes.
“Vine aquí jugándomela porque tampoco tenía equipo y me apetecía volver a entrenar en Primera División. Era un club recién ascendido, un proyecto ambicioso, y la verdad es que hemos competido muy bien: hemos quedado subcampeones de liga, hemos ganado la copa y ahora estamos por jugar otra competición más”, explicó en diálogo con Rebaño Pasión, dejando en claro que su apuesta tuvo resultados inmediatos.
Sin embargo, el mayor impacto no está solo en lo deportivo, sino en el contexto. “Es un país distinto a lo que la televisión nos vende; toda la vida se hace en Malé, que es la capital y la isla principal. La isla tiene seis kilómetros cuadrados y somos más de 200.000 habitantes, es una locura, a veces es claustrofóbico”, relató describiendo una realidad que condiciona la vida cotidiana.
Esa particularidad también se traslada al trabajo diario. “Por tema de espacio solo se entrena en los campos de la Federación y en un campo en una isla que está a 10 minutos en bote. Muchas veces vamos en bote a entrenar a esa isla donde tenemos campo completo”, contó en una imagen que grafica la logística poco habitual que debe afrontar en el día a día.
Aun así, Andrés García valora la experiencia y el crecimiento que le aporta: “Es un contexto muy distinto, pero te obliga a adaptarte constantemente. Vienes con la idea de hacerlo bien, de competir, y de intentar dar el salto otra vez a una liga de Primera División más fuerte dentro de Asia o en cualquier otra parte del mundo”, cerró proyectando su futuro tras esta etapa tan singular.
Andrés García quiere revancha en Chivas o en México
En paralelo, el español no esconde que su paso por México dejó una huella profunda y que le gustaría repetir la experiencia. “Cuando me preguntan cuál es el mejor club en el que he trabajado, siempre digo Chivas. Me encantaría volver porque la experiencia fue corta, pero muy buena, tanto por el fútbol como por la calidad de vida”, aseguró. Incluso reveló que, por respeto al club, evitó forzar otras oportunidades en el país: “Tengo amigos en otros equipos, pero por cariño a Chivas no he querido forzar nada; en un futuro sí que me lo plantearía”.
