El empate sin goles entre Necaxa y Chivas, por la jornada 16 del Clausura 2026 de la Liga MX, dejó menos de lo esperado desde lo futbolístico. En el Estadio Victoria de Aguascalientes, el Rebaño no logró romper el cero en un partido trabado, con pocas situaciones claras y más tensión que juego. Como suele ocurrir, la presencia rojiblanca se hizo sentir con fuerza en las tribunas, acompañando a su equipo incluso fuera de casa.

En ese contexto apareció nuevamente Cristian Calderón como protagonista. El lateral, hoy en Necaxa, fue titular y salió reemplazado a los 74 minutos por Franco Rosano. Al retirarse del campo, respondió a los abucheos de la afición de Chivas con un gesto que no pasó desapercibido: marcó con los dedos que él ganó “dos” títulos con la camiseta del América, mientras que los rojiblancos “cero”.

La reacción de Calderón no es un hecho aislado, sino un nuevo capítulo en una relación rota desde hace años. Durante su etapa en Chivas, el “Chicote” alternó algunos momentos buenos con muchos rendimientos irregulares y episodios disciplinarios que erosionaron la confianza de la afición. Esos antecedentes le costaron caro e hicieron que se vaya de la institución como agente libre tras finalizar su contrato.

El quiebre definitivo llegó cuando cruzó de vereda para jugar en el América. No solo se trató de un pase al máximo rival, sino de lo que vino después: títulos, festejos, mensajes con tono provocador y burlas directas hacia el Rebaño Sagrado. Chicote Calderón pasó rápidamente de ser un jugador discutido a convertirse en una figura abiertamente enfrentada con el sentimiento rojiblanco.

La etapa de Chicote Calderón en Chivas

El paso de Calderón por Guadalajara dejó cifras concretas y un recorrido marcado por altibajos. Llegó en enero de 2020 y, a lo largo de tres años, disputó 111 partidos, en los que convirtió 10 goles y aportó 8 asistencias. En el plano disciplinario, acumuló 13 tarjetas amarillas y una expulsión. Su ciclo en el Rebaño se cerró en enero de 2024, cuando tomó la decisión de marcharse directamente al América. Con el correr del tiempo, perdió lugar en el conjunto azulcrema y, ya con 28 años, terminó regresando a los Rayos de Necaxa.