Chivas está a solo unos días de visitar al Atlético San Luis en la Jornada 4 del Clausura 2026, en un partido que genera mucha expectativa por distintos factores. El Guadalajara buscará mantener su paso perfecto en el torneo, evaluar en qué condiciones regresaron los jugadores que fueron convocados a la Selección Mexicana y, además, estrenar su nuevo uniforme, el cual se espera vea la luz precisamente en este compromiso.

Más allá de lo deportivo, hay un tema que no pasa desapercibido: el arbitraje. Aunque lo ideal es que el silbante no sea protagonista, su influencia en el desarrollo del partido siempre es un factor a considerar. En este caso, el árbitro designado ha generado algunas dudas, ya que se trata de uno de los jueces más jóvenes y con menor trayectoria en la Liga MX: Yonatan Peinado.

Yonatan Peinado es muy estricto con las tarjetas.

Peinado tiene apenas 26 años y aún es poco conocido en el máximo circuito. Durante el Apertura 2025 dirigió siete partidos como árbitro central y este será su primer encuentro pitando a Chivas, aunque ya ha tenido participación en partidos del Tapatío. Su estilo se ha caracterizado por ser muy estricto en decisiones clave, especialmente en lo relacionado con tarjetas y penales.

Las estadísticas del torneo pasado respaldan esa percepción. En cuatro de los siete partidos que dirigió se marcaron penales, dejando claro que no duda en señalar la pena máxima cuando lo considera necesario. Además, mostró un criterio disciplinario severo, con 40 tarjetas amarillas y cuatro expulsiones, un aspecto que los jugadores rojiblancos deberán tener muy en cuenta durante el encuentro.

Chivas volverá a encontrarse con el Gato Ortiz, ahora en el VAR

En contraste con la inexperiencia de Yonatan Peinado como árbitro central, el partido ante Atlético San Luis contará con la presencia de Marco Antonio “Gato” Ortiz en el VAR, un silbante habitual en los encuentros de Chivas. Con un juez debutando con el Guadalajara y otro ampliamente conocido por la afición rojiblanca, solo queda esperar que el arbitraje no sea protagonista y que lo único que dé de qué hablar sea el espectáculo dentro de la cancha.