El paso de Fernando Gago por las Chivas de Guadalajara dejó una marca clara en la memoria del aficionado: más allá de los resultados, su figura quedó asociada a un entrenador de carácter fuerte, frontal en conferencia de prensa y poco dispuesto a dejar pasar interpretaciones con las que no coincidía. Ese perfil, que en algunos momentos fue valorado por su convicción, también terminó siendo señalado como soberbio, sobre todo tras su polémica salida rumbo a Boca Juniors, luego de haber negado públicamente cualquier negociación.
Hoy, ya en su nueva etapa al frente de Universidad de Chile, ese rasgo vuelve a quedar en evidencia. En un arranque irregular, con una derrota reciente que había generado dudas, Gago consiguió un triunfo importante por 3-1 ante Audax Italiano, resultado que le dio aire en sus primeros días en el cargo. Sin embargo, más allá del marcador, lo que volvió a instalar su nombre en la conversación fue un nuevo cruce con la prensa.
Todo comenzó con la consulta de un periodista que intentó instalar la idea de un supuesto “sufrimiento” del equipo pese al 3-1, enumerando situaciones claras del rival. Sin embargo, Gago lo interrumpió para cuestionarle el hecho de que mencionara solo las llegadas del rival y no las que había generado su equipo, en un ida y vuelta tenso donde el entrenador dejó en claro su incomodidad con el análisis planteado.
A partir de ahí, Gago profundizó su respuesta sin bajar el tono: “No comparto para nada estos análisis”, lanzó, y rápidamente pasó a enumerar situaciones propias que no llegaron a conectar por poco, como cabezazos o tiros al travesaño, para reforzar su punto. En ese cruce, dejó en evidencia que no solo rechazaba la premisa de la pregunta, sino que además buscaba corregir públicamente lo que consideraba una lectura incompleta del partido.
Gago prefiere no hablar de merecimientos
Contrario a lo que muchas veces hacía cuando en Chivas no se le daban los resultados, Gago cerró con una definición contundente que terminó de marcar el contrapunto: “Acá no hay merecimientos. Si fuese por merecimiento, no estaríamos hablando de goles. Fuimos muy bien el partido, lo jugamos como quisimos”, relativizando las chances del rival y sosteniendo que el desarrollo estuvo siempre bajo control.
