Las Chivas de Gabriel Milito se mantienen en el segundo lugar de la tabla general y aparecen entre los candidatos al título del Apertura 2026, de acuerdo con diversos analistas. Sin embargo, más allá de su posición en el campeonato, la ofensiva rojiblanca ha quedado a deber en comparación con lo mostrado durante la temporada pasada, una situación que empieza a encender las alarmas conforme se acerca la Liguilla.
Un diagnóstico rápido apuntaría a la salida de Armando González como una de las principales causas de este problema. El Rebaño Sagrado perdió a un delantero capaz de marcar más de 20 goles durante un año futbolístico, por lo que el cuerpo técnico ha tenido que buscar alternativas con Ricardo Marín, Ángel Sepúlveda e incluso Santiago Sandoval. No obstante, las variantes utilizadas por Milito no han conseguido compensar por completo el impacto que tenía la Hormiga en el ataque rojiblanco.
La caída en la producción ofensiva del Guadalajara podría tener una explicación más profunda que la simple ausencia de un goleador: los actuales delanteros no han logrado reproducir la facilidad de Armando para desmarcarse y encontrar espacios en zonas peligrosas. Esa movilidad le permitía aparecer en posiciones favorables para rematar y convertir oportunidades en goles, una característica que también puede analizarse a través de distintas métricas futbolísticas.
De acuerdo con la plataforma de análisis de datos de fútbol Impect, Chivas ocupa actualmente el noveno lugar de la Liga MX en goles esperados según la posición del rematador, con un promedio de 1.68 goles esperados por partido. Esta cifra coloca al equipo más cerca de clubes como Xolos y Atlas que de los conjuntos mejor posicionados en este indicador, como Cruz Azul y Toluca, que superan los dos goles esperados por encuentro. Aunque los goles esperados no garantizan que las oportunidades terminen en anotaciones, sí ofrecen una referencia sobre la calidad y la frecuencia de las ocasiones generadas.
La diferencia se vuelve todavía más evidente al revisar la misma estadística de la temporada pasada. En aquel periodo, el Guadalajara era líder absoluto con 2.08 goles esperados por partido, una producción que coincide con la presencia de Armando González como referente ofensivo. La Hormiga destacó por su capacidad para atacar los espacios y encontrar el momento adecuado para desmarcarse, recursos que fueron el principal sello de Javier Hernández y el propio González confesó haber adaptado a sus propias condiciones y movimientos dentro del área.
Chivas también perdió mucho en tiros mano a mano frente al portero y remates de corta distancia
La diferencia también aparece en otras métricas relacionadas con las oportunidades más claras de gol. Actualmente, Chivas ocupa el duodécimo lugar en tiros mano a mano frente al portero y el decimoquinto en remates de corta distancia; durante la temporada en la que Armando González fue el delantero titular, el equipo llegó a ocupar el primer y segundo puesto, respectivamente, en esos indicadores, siendo ambas jugadas en las que la movilidad de la Hormiga le permitía ganar la espalda de los defensores, anticiparse a sus marcas y quedar de cara al arco. Por ello, más allá de encontrar a un atacante que marque goles, Milito necesita recuperar esa capacidad para generar ocasiones desde posiciones privilegiadas si quiere que el Guadalajara llegue a la Liguilla con una ofensiva a la altura de sus aspiraciones.
