La centenaria historia de las Chivas de Guadalajara está repleta de partidos épicos e inolvidables, con goles que se incrustaron en la memoria de miles de chivahermanos al gritarlos con toda sus fuerzas, pero que las nuevas generaciones no disfrutaron o se han perdido en el tiempo y por tal motivo, en Rebaño Pasión te presentamos: la legendaria victoria 1-0 sobre el club Irapuato, con el solitario tanto de Salvador "Chava" Reyes, el 3 de enero de 1957, para conquistar su primer título de Liga MX, romper esa jetatura del "ya merito" e iniciar una época dorada que le ganaría la denominación del Campeonísimo.

El Club Deportivo Guadalajara consolidó a partir de finales de la década de los 50 y hasta mediados de los 60, una de las dinastías más famosas y hegemónicas que se han generado en la historia del futbol mexicano, que se denominó como la era del Campeonísimo, una época dorada para la institución rojiblanca y cuyo primer capítulo glorioso, con el título de la temporada 1956-57, fue elegido por el periodista Tom Marshall para la cadena Espn como uno de los partidos que definió la historia como torneo de la Liga MX.

 

 

Dentro de una competición repleta de adrenalina y tan sorprendente como la Liga MX, ¿cómo se puede elegir los partidos definitorios que cuenten la historia del futbol mexicano? Desde luego, se trató de una tarea complicada para el reconocido periodista Tom Marshall. Sus clubes toman el protagonismo y lo pierden con igual rapidez, mientras que otros desaparecen y sus directores técnicos pierden intempestivamente sus puestos, gracias a impetuosas decisiones de los directivos aztecas. Pero esto no significa que no se hayan producido encuentros cruciales que han marcado distintos momentos, tendencias, épocas o personalidades. Marshall decidió que el primero de ellos y que definió la historia del futbol mexicano, se celebró el 3 de enero de 1957 y alzó como campeón a las Chivas.

Tom Marshall, periodista de la cadena internacional Espn, presentó una publicación con los cinco partidos cruciales para formar el carácter e historia del futbol mexicano y señaló que "debemos tener presente que los cinco choques claves no se tratan necesariamente de los mejores cotejos en la vida de la Liga MX, en lo que respecta a calidad futbolística. Simplemente, sirve para resumir aquellos encuentros que representaron algo que va mucho más allá de esos 90 minutos, los tres puntos o incluso, los trofeos disputados en algunos de ellos".

Chivas 1-0 Irapuato: Inicia la era del Campeonísimo

 

 

Un solitario gol convertido por el legendario atacante Salvador "Chava" Reyes en el Estadio Felipe Martínez Sandoval, conocido como "Parque Oro", fue suficiente para sellar la victoria de las Chivas y celebrar el primer título nacional del Club Deportivo Guadalajara. Este campeonato tardó mucho en llegar para los rojiblancos, siendo un punto decisivo y de inflexión en la historia de un Rebaño Sagrado conformado en su totalidad por jugadores mexicanos.

Chivas, previo a ese triunfo clave sobre Irapuato para coronarse en 1957, era conocido como el club "ya merito", luego de haber terminado subcampeón en la temporada 1951-52 al perder los últimos tres partidos del calendario y ver a León quedarse con el título. Luego, llegó a la Final de la Copa de 1954 y la perdió, además de repetir el subcampeonato de la Liga MX en la campaña 1954-1955 y así fue como ese remoquete del "ya merito" volvió a circular en la opinión pública y se intensificó para humillar a sus seguidores. El título de 1957 le abrió las puertas al glorioso periodo del Campeonísimo, que consolidó firmemente al Club Deportivo Guadalajara como el más grande del futbol mexicano, un título que solo puede ser disputado por su eterno rival: América.

La alineación más repetida en esos casi 10 años del Campeonísimo en las Chivas era conformada por: Jaime "Tubo" Gómez; Guillermo "Tigre" Sepúlveda y José "Jamaicón" Villegas como centrales, Juan "Bigotón" Jasso, Panchito Flores e Isidoro "Chololo" Díaz en la zona media, mientras que un poco más adelante estaban Salvador "Chava" Reyes, Crescencio "Mellone" Gutiérrez, Héctor Hernández, los delanteros eran Sabás Ponce y Raúl "La Pina" Arellano, bajo el mando del director técnico, el ingeniero Javier de la Torre, todos mexicanos. Este grupo se convirtió durante ese camino en leyendas del Guadalajara al consolidar la dinastía más famosa de la historia del futbol mexicano, que conquistó un total de siete título de Liga MX, una Copa de México y seis ediciones del Campeón de Campeones, para hacer del Campeonísimo, un equipo inigualable.