El 2025 fue un año en el que Chivas pasó de la incertidumbre a la ilusión. El Clausura 2025 dejó más dudas que certezas y el inicio del proyecto con Gabriel Milito tampoco fue sencillo. Sin embargo, con el paso de los meses el equipo cerró el Apertura 2025 como uno de los proyectos más prometedores de la Liga MX, dejando la sensación de que en 2026 puede dar un salto de calidad importante y competir seriamente por los primeros lugares.

Dentro de esa evolución colectiva hubo futbolistas que elevaron considerablemente su nivel a lo largo del año, y todo apunta a que mantendrán esa tendencia en 2026. Uno de los casos más claros es el de Luis Romo, quien se convirtió en la pieza clave dentro del esquema de Gabriel Milito y en un referente futbolístico y anímico para el Guadalajara.

Luis Romo se convirtió en pieza clave para Gabriel Milito.

El punto de inflexión llegó con el ajuste táctico del estratega argentino: Romo pasó de desempeñarse en la mitad de la cancha a jugar como defensor central, pero con funciones de líbero moderno, comandando la salida con balón controlado y lanzando trazos largos al ataque. Ese cambio lo transformó en el futbolista más determinante del equipo, a tal grado que diversos analistas y plataformas estadísticas como Sofascore lo ubicaron como el mejor jugador del Guadalajara en 2025.

Ahora, tras haberse adaptado plenamente al estilo de juego de Milito y con la preparación física de esta pretemporada, todo indica que Luis Romo volverá a ser el hombre más influyente del Rebaño Sagrado en el Clausura 2026. Además, su condición de habitual convocado a la Selección Mexicana lo coloca como serio candidato a ganarse un lugar en el Mundial, siempre y cuando mantenga este nivel y continúe contando con la confianza de Javier Aguirre.

Luis Romo deberá recuperar la confianza en él en Selección Mexicana

No obstante, Romo también tiene cuentas pendientes. En su último partido con la Selección Mexicana ante Ecuador perdió una pelota que derivó en penal y gol en contra. Por ello, los próximos compromisos de enero y febrero, los cuales serán con una base de futbolistas de la Liga MX, serán decisivos para él: deberá demostrar que aquel error fue un episodio aislado y confirmar que, cuando el balón pasa por sus pies, el equipo gana seguridad, control y liderazgo dentro del campo.