Chivas volvió a quedarse sin ganar este sábado ante el Atlas, en un partido en el que el Guadalajara pareció empatar más por el peso de la camiseta y el corazón de los jugadores que por el funcionamiento del equipo. Sin embargo, los números revelan un escenario mucho más positivo para los dirigidos por Gabriel Milito, pero que también señala lo que hay que corregir.
Y es que, aunque el Guadalajara nunca estuvo arriba en el marcador durante el Clásico Tapatío, las estadísticas muestran, una vez más, un partido dominado por el Rebaño. No solo en la posesión del balón, algo que ya es habitual en los juegos de Chivas, sino también en las oportunidades de peligro que generó.
Además de una posesión del 57 %, Chivas superó a los Zorros en grandes ocasiones creadas, tiros totales, tiros a puerta y goles esperados. Esta última estadística indica que el Guadalajara debió haber anotado dos goles, es decir, que tuvo que haber ganado, aunque el trámite del partido de parte de ambos equipos terminara en empate.
Por si fuera poco, Chivas también dominó en la parte defensiva: ganó el 72 % de sus entradas contra el 60 % del Atlas, superó a su rival en el total de entradas por el balón por 25 a 10 y recuperó el balón en 41 ocasiones contra 35. Un reflejo de que este equipo no solo destaca por su poder ofensivo, sino también por la forma en que pelea el balón.
Con esto queda claro que lo que sigue fallando en el Rebaño Sagrado es la contundencia frente al arco. Un problema que se acentuó desde la salida de Armando González, y que ya se notaba cuando la Hormiga no atravesaba un buen momento. Por lo tanto, Chivas deberá corregir esta situación lo antes posible, considerando que la Liguilla está cada vez más cerca.
Chivas sigue teniendo pendiente el lograr más porterías a cero
Uno de los objetivos de Gabriel Milito era dejar su portería en cero con más frecuencia, algo que parecía haberse conseguido tras las victorias por 3-0 sobre San Luis y Pumas. Sin embargo, ante América, Querétaro y Atlas no se pudo repetir, y el Guadalajara recibió cinco goles en tres partidos, una cifra muy alejada de lo que busca el estratega rojiblanco, sobre todo ahora que el poder ofensivo volvió a caer.
